MINICRÍTICAS CINE CLÁSICO:

SER O NO SER. Una de las mejores comedias de la historia del cine...

POR ROY

ACTRIZ DE LA SEMANA: Jessica Biel

Esta semana os dejamos con Jessica Biel, esperamos que el post sea de vuestro agrado...

POR YOYAYOYYAYA

ACTRIZ DE LA SEMANA: Jennifer Lawrence

Recuperamos por fin nuestra sección estrella con la actriz de moda y ganadora del Globo de Oro a mejor actriz de comedia 2.103.

POR ROY

MINICRÍTICAS DE CINE CLÁSICO: Río Rojo

Uno de los mejores westers de la Historia y un hito cinematográfico.

POR ROY

NUESTRO POST MÁS VISITADO

Repasa nuestro listado de las 10 mejores actrices guapas del momento. Muy interesante...

POR ROY

29 abril 2008

Un hombre 10

Últimamente el tema con la parienta no va bien. Nooooo, no va bien.
Le falta la chispa de la vida.......y no me refiero a la Coca Cola.

Pero esto tenía que cambiar. Así que me puse manos a la obra. Ojeando sus revistas de “mujeres modernísimas” llegué a la conclusión del tipo de tío que se lleva ahora. Tuve que rendirme y tirarme a la piscina.

Lo primero: Tu cuerpo y el ejercicio físico.

¿Qué era eso de la barriguita treintañera? Yo la tenía desde los 24, pero no viene al caso. Pues eso, que en el gimnasio del barrio ya me llaman el Rambo, no se si por lo de la edad, pero a mi me anima.

Segundo: el acercamiento personal

Que bien aplicado viene a ser como que a la parienta ya la tengo como a una reina. Que si pon tú el canal que quieras, que si no hace falta que cocines ná que con un bocata me apaño, no limpies mucho que no soy alérgico al polvo.......pues eso, lo básico para que no se me canse y recupere “su espacio personal”.

Tercero: La estética y tu imagen

Pues ná. Que me he comprado una cremita, joder que me da palo reconocerlo, pero que no queda otra. Que dicen que si los tiempos han cambiado, que si nosotros también tenemos que estar “bellos”...no se, no se. Y lo último, ahí va. Que si hay una oferta en el gimnasio, que si los deportistas también lo hacen. Total, que me he depilao. El pecho y las piernas, 2 por 1. Que dicen que a eso no se le resiste ná y a ver qué pasa.

Pero ahí no acababa todo. Más bien empezaba lo peor. Una vez aplicado el manual de autopromoción que sugería la revistita me vi como Raúl, el del Madrid, pendiente de que Luis Aragonés le convoque para ir a la Eurocopa con la Selección Española.

Y llega una convocatoria..........y “te veo bajo de forma.”
Y llega otra convocatoria.........y “no te veo motivado.”
Y llega la tercera......................y “no me has tratado con el debido respeto últimamente.”

Total que me veía en el banquillo toda la temporada. Eso sí, yo soy un profesional. De mi gimnasio, mis cremitas (que ya hasta me gustan) y mi sesión de depilación ya no me quita nadie.

Y al final, como a los grandes y como premio a los que no se rinden, llegó mi momento.

A mi me sonó como si Luis Aragonés le dijera a Raúl: “chico, quítate el chándal que vas a jugar”. ¡Oh! ¡por fin! ¡yo dando besos a la revista donde venía la receta para ser un hombre 10! Y de repente..........pánico escénico: ”eh, mmmm, bueno, espérame que ahora voy cariño” y derecho al baño.

Ya estamos con las dudas. Cago en diez, ¿y ahora qué?

Claro, uno ya desentrenao, me van a sacar al campo y me van a exigir que rinda como un titular y nadie se va a acordar de que he estao en el banquillo toda la temporada. Y ahora a meter dos o tres goles y salvar la temporada ¿no?

Eso no se hace hombre, eso no se hace. Porque uno ya sale al campo tenso, presionado, crees oir voces “vamos, que tú puedes”, “ánimo campeón”, “vamos a meter 5”. Y tu pensando ¿5? Pero si con meter uno ya ganamos el partido. Eso sí, uno, pero bonito y de calidad. Un gol trabajado, con su técnica, su pasión, fruto del trabajo en equipo...

Y ya está. Me planté, me decidí y me dije que esto había que aclararlo con el mister y decirle cómo se deben hacer las cosas. Cuando de repente: “¿Vas a salir del baño o qué?

¡Ostias! A mi me sonó a “O saltas ahora al campo o a la puta calle”. Y ná, más acojonao que otra cosa salté al campo. Y tirando de más pasión que técnica....................Salvé el partido.

No me lo creía.
Yo emocionado, pero disimulando, con hombría.
El entrenador satisfecho, el público en pié, bueno era la orla de mi mujer. La tiene colgada en la habitación y me pareció que me decían “Campeón, tú sí que sabes”. Una tarde redonda. La sonrisilla del entrenador delataba que pronto entraría en próximas “convocatorias” y todo pareció haber salido bien.

Ahora quedaba la difícil tarea de las grandes figuras.
MANTENERSE EN LA CUMBRE.

21 abril 2008

El sueño

El sueño, noche tras noche, se repetía.

Todas las mañanas su rostro reflejaba las mismas muecas, los mismos rasgos faciales. La experiencia onírica delataba ante el espejo sorpresa, miedo y al mismo tiempo estupefacción; todo unido a los habituales gestos propios de unos músculos todavía relajados por la quietud de la noche.

Un rostro sin expresión, unas gafas de sol que ocultaban la forma de las cejas, la expresión de los ojos, los pómulos y hasta casi las mejillas. Labios inexpresivos, pequeños e inmóviles; frente grande que parecía aún más grande por la falta de pelo en su cabeza. Una cabeza con poco pelo, pelo negro que contrastaba con una piel blanca y escamada, una piel nocturna, una piel de soledad, piel de miedo.
La figura siempre aparecía con el mismo ritual, reaccionaba ante sus gestos de la misma manera y provocaba a su vez la misma respuesta. Por este motivo, todas las noches, ella acudía a su habitación con la incertidumbre y hasta cierta angustia por ver cambios en sus visiones. No era así, un día tras otro se presentaba en su dormitorio disfrazado de sueño y llamaba al timbre de la puerta. En el trayecto que había desde cualquiera de las habitaciones de la casa hasta la puerta de entrada nunca pasaba por su imaginación encontrarse con alguien que no le resultará familiar: un vecino, un amigo, alguno de sus hijos. Mucho menos, abrir la puerta que separaba su casa del mundo y presentarse cara a cara frente a una persona con estos rasgos. Nunca era capaz de desarrollar cuál era el sentido del sueño ya que se difuminaba justo en el momento en el que ella intercambiaba su mirada con la de él. No daba tiempo a más.
Se podría decir que un rostro sin expresión, vestido con una gabardina que ocultaba todo perfil corporal, unido a lo inesperado de la aparición era lo suficientemente impactante como para recordarlo durante el resto del día. Sólo momentos antes de acabar su jornada de trabajo, era capaz por unas horas de olvidarse de su sueño. El mérito de esta abstracción sólo se podía otorgar al enorme deseo de poner fin a un trabajo cada vez más rutinario y aburrido.
Durante los primeros meses no le dio importancia, era sólo un sueño como cualquier otro, era sólo una mujer que soñaba como lo hace cualquier otra mujer; pero esa noche algo cambió, sucedió lo inesperado. Ocurrió justo en el momento en el que estaba decidida a poner fin y con ello realidad al sueño, justo cuando tuvo claro que debía ser ella quien tomara las riendas de la situación. En ese instante el personaje de gabardina y rostro inquietante reaccionó. Esa noche, el espectro le negó la posibilidad de cambiar el rumbo de los acontecimientos.
Aquel día Lucía había tenido un día especialmente complicado, a primera hora de la mañana su marido le hizo recordar el tiempo que había pasado desde la última vez que pasó algo diferente en su vida; fue un comentario anodino, sin importancia, pero bastó. Este comentario junto a la llamada del director del instituto de su hijo y las quejas de su jefe sobre las imágenes seleccionadas para la última e inútil presentación que le habían encargado provocaron que el día recibiera la cursi etiqueta de complicado.
Como hacía todas las noches desde veinte años atrás, era el momento de despedirse de sus hijos con un beso de buenas noches. Se iba a la cama. Relajada y con una leve sonrisa en su cara, Morfeo iba preparando su mente para recibir en su casa al señor con gabardina beis.
La secuencia se repetía, Lucía acudía a la llamada del timbre de la casa y se disponía a abrir la pesada puerta de salida, con sorpresa se encontraba al misterioso personaje y se producía el impactante intercambio de miradas. Después de cuatro segundos interminables, en los que tanto uno como el otro esperaban una reacción del ajeno, en el rostro del hombre comenzó a esbozarse una sonrisa, al mismo tiempo adelantaba su brazo izquierdo e intentaba mostrarle a Lucía algo que llevaba en la palma de la mano. Aún no habían intercambiado palabra alguna, hasta entonces todo eran gestos que se colmaban en apenas instantes.
Inevitablemente ella deslizó la mirada hacia la mano que pretendía enseñarle algo, pero sin llegar a identificar lo que esa mano brindaba, oyó la siguiente pregunta:
- ¿Es usted Lucía Moncada?
La voz, la pregunta y hasta el movimiento de unos labios hasta entonces inmóviles le resultaron tan familiares y cercanos que no pudo evitar asegurarse de que era el recién llegado el que le estaba preguntando.
- Disculpe, ¿qué desea? dijo Lucía.
En ese preciso momento el sueño se desvaneció junto a la fingida necesidad fisiológica de aliviar la sequedad de su boca. Ya despierta, tuvo la definitiva certeza de saber quien era este hombre, por que se presentaba una noche tras noche en sus sueños y lo que era más importante para ella en ese momento, cual era el mensaje que transportaba.

Por la mañana, todo era nuevo. Todo.

12 abril 2008

la entrada ( parte I )

Entre las paredes que hacían de corteza entre el universo y yo mismo, estaban los 10 metros cuadrados, un camastro dónde dormitaba mi sueño, una jaula sin pájaro, una bombilla deslucida pero orgullosa de sus tenues brillos, y como digo, yo mismo .
Entonces entró Arth, mi fiel celador, contador de sueños irreales, mi compañero y como a veces él solía decir, mi dueño. Cerró la puerta y etéreo, como flotando en un gas, se deslizó en línea recta hasta mí y se sentó a mi lado, en mi camastro.

_ Qué hay Arth, hoy estas cansado, le pregunté afirmando al ver su reacción
_Sí Yayo, siéntate a mi lado, te seguiré contando la historia. Dónde nos quedamos
_En Cicle, la ciudad irreal de ww.cicle08isj.com, en las enormes y luminosas torres de Cicle.
_Vayamos allá.

CICLE
Como un mirlo herido en el ala, caí allí desde un cielo de bites, mi cuerpo perdió equilibro y se precipitó al suelo frenado por los nevados árboles. El golpe no me causó daño alguno, sólo un poco de helado y punzante polvo blanco en mi culo y desde allí, la posibilidad de divisar una vista maravillosa. La nieve cubría la muralla, la enorme e impresionante muralla de la que tanto me habían hablado y detrás de ella mi destino, mi sucio objetivo. Como ya sabes me llamo Arth, mi profesión Recopilador de Datos, mi trabajo en Cicle obtener toda la información posible sobre esta web para luego venderla alguien con pocos escrúpulos, esa era mi única relación con los compradores, yo vendía y ellos compraban.

Y allí estaba yo Yayo, caminando hacia mi destino inmediato, una ciudad irreal construída con algún que otro billón de bites y una porción desproporcionada de neuronas, una urbe levantada a base de contenidos aportados por la comunidad, la ciudad creada por Cicle el Bloger, y yo debía destruirla para que los compradores siguieran recopilando dinero para luego desperdiciarlo en lujo, putas y otros amargos menesteres que ofrece la abundancia.

Caminé durante horas y al llegar a una pequeña y hermética puerta por la que parecían fugarse entre sus visagras quien sabe si algún que otro nick desolado o alguna pizca de envidia por el mundo real, me detuve y golpeé mi pasword tres veces como me habían indicado. La puerta se abrió y dejó paso a un paisaje totalmente opuesto a el que había disfrutado en mi reciente trayecto, durante las últimas horas.

Luces, algunas más tenues que otras, suciedad, algo de brillo, millones de torres en las que supongo habitan habatares y arriba, encima de la nubes, si perfilaba como un espejo descomunal la misma realidad virtual invertida, más de los mismo . Un mundo al fin y al cabo, el mundo que había venido a destruir.

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